La historia siempre se repite

Hace  muchos años, en Gobiendes, estaba recién levantada. El olor a café y bizcocho ya subía desde la cocina y yo me puse mis zapatillas para bajar a desayunar. Fui al baño, volví por la galería, donde hay una foto que siempre me pone los pelos de punta, y me sonreí a mi misma porque hacía sol, y eso significaba playa. Siempre que no lloviera, significaba playa.

Bajaba la escalera, distraida, porque suelo estar distraída por las mañanas, y entonces ¡zas! me dí en la cabeza con la viga negra que hay justo al comienzo del segundo tramo de la escalera (o del primero si subes). Me dolió, pero no fue para tanto, seguí bajando.

En la cocina, la abuela ya esta rodeada de cosas, lechuga, un pulpo, bizcocho en la ventana, una bandeja con tantas tazas de café como gente faltaba por desayunar. Hay que entrar y  preguntar, ¿cuál es la mía? Entonces mi madre la volcaba en un cazo y  le daba un calentón rápido. Frotandome con las mano el golpe, dije "Abuela, hay que cortar un poco la viga, porque me he dado con ella en la cabeza" y ella me dijo que no, que era imposible. Cogí mi taza y me senté en el porche a desayunar mirando a Pienzo y la cruz de arriba, que sólo se ve los días despejados.

Entonces escuché a mi abuela decirle a mi madre: "dice L. que se ha dado con la viga y que la cortemos, será porque ha escuchado alguna vez que cuento que mis hermanas siempre se daban con ella en la cabeza al bajar las escaleras y mi padre le dió un hachazo, para quitar la esquina".

Lo cierto es que nunca había escuchado esa historia,  y que me llevé un buen golpe, pero desde entonces, siempre bajaba con cuidado por si acaso.

La historia siempre se repite.

Hoy he soñado con un lugar que no existe, pero estabamos toda la familia, reunida como si fuera una de aquellas navidades de la infancia, donde nos apretabamos para comer en el salón de casa de la abuela, en el piso antiguo, que olía a viejo y a humedad, a piedra y papel pintado. Que tenía un pasillo enorme que nunca se acababa, y una terraza que llevaba al piso de al lado, donde no había más que una mesa camilla y dos sillas, donde mi tía estudiaba, pero todas las habitaciones estaban vacías y llenas a la vez de tesoros. Tengo más recuerdos de esa casa que de la nueva... ¿por qué será? En mi sueño mi abuelo B. estaba con nosotros, y yo me sentía muy feliz, porque aunque sabía que no podía ser, era.

La historia siempre se repite.

En mi sueño, tenía que ir a clase,  y él había fallecido y yo no podía parar llorar. Como fue en realidad. Recuerdo que ese día, tenía un examen de filosofía, y no pude hacerlo. Recuerdo que cenamos pizza que nos pidió mi padrino y que tenía piña. Recuerdo que yo no quería nada más que dormir...

Hoy me he despertado distraída y al coger la taza para tomar el café, que no ha hecho mi abuela en Gobiendes, me he dado con la puerta del mueble de la cocina, que no es una viga, y he soñado con mi abuelo, que no está. Y me he acordado de todo. La historia siempre se repite con sus variables absurdas.

Quiero ir a Asturias.

La historia.... siempre se repite.


Autor: mara     Publicado el 09-03-2014


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