En voz alta

-¿lo prometes? - me ha preguntado ella.

Conozco a una persona que es un árbol.

Con sus ramas, su corteza, sus hojas caducas, sus raíces tabulares y sus espinas.

Es un árbol Púrpura. 

A veces el viento mece las ramas de este Árbol Púrpura, y con la música que hacen sus hojas en el aire, me llegan notas transformadas en palabras desde el otro lado del Oceáno... Es extraño escuchar mi propia voz y pelear con ella, mientras siguiendo el consejo heredado - y no autorizado - de la madre de la Persona - Árbol - Púrpura voy desmenuzando... Desmenuzar en voz alta es muy extraño, sobre todo cuando la única persona para escuchar es uno mismo. Y lo peor es cuando en realidad, no quieres escuchar. Las personas somos tremendamente complicadas porque nos enredamos en miles de ideas, sentadas al borde los pensamientos que no nos dejan ver más allá. Mientras voy desmenuzando más me pierdo. Más me alejo. Más y más.

Finalmente, mientras desmenuza cada palabra, cada emoción y cada sensación, uno espera que un día pueda llegar a convertirse en humo, y quizás fundirse con el aire y desaparecer, y todas las cosas se deshagan en el enorme vacío de la existencia y ya no haya que desmenuzar, ni que pensar, ni que decir en voz alta. O que vengan a buscarte y desaparecer en una sonrisa y un temblor, y ya no ser porque nada así de feliz puede existir. O que un día, una noche, un mes, un año, te despiertes despacio, sabiendo que las cosas no importan porque ya no estás ahí, y tu fantasma se ría a carcajadas mientras se aleja. O que la nave intergalactica más cercana venga a decirte: volvemos a casa; porque tú ya sabes que no eres de este mundo. O que no importe si la pieza que eres de ese puzzle que se perdió, se pierda también porque las cosas perdidas sólo las encuentran las hadas y no tienen sentido en esta realidad. 

Y es que el Árbol Púrpura me ha revuelto con tres palabras - cómo has estado? - porque finalmente, estoy revuelta, y es muy fácil que el muro que contiene las ideas se quiebre y todo lo que contiene se derrame sin control.

En voz alta, he concluído hoy tres cosas muy sencillas:

- lo que no es no puede ser y es imposible que sea

- yo nunca tengo miedo porque no soy miedosa, lo que obviamente significa que muchas cosas me dan miedo

- llorar a mares no es una metáfora

 

Si me regalas unas alas, me caso contigo


Autor: mara     Publicado el 03-02-2016


Comentarios

Comentario de Horacioj Thu, 21 Jul 2016 10:13:32 +0200

Lo que no es, no es y ...es imposible que sea.
Tajante, pero... puede haber sido. No cabrán presentes ni futuros mas nada hay en el aserto que pruebe la imposibiladad del pasado.
Y si fue en el pasado nada hay que pruebe que al ser antes del ahora no pueda volver a ser y por tanto...vuelta a empezar.
Es lo malo de todas las sentencias casi siempre son una paradoja inconclusa que se abre camino más allá de las palabras que la sustentan.




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